jueves 7 de febrero de 2008

Sobre Ibarra...

¿Sabe alguien que Ibarra, en su gestión, designó un contador por hospital para el manejo administrativo, reduciendo a cada director a simple ayudante? Esos treinta y tres contadores, además, rendían cuentas del manejo de los fondos millonarios de los hospitales ante un primo de Ibarra, responsable del segundo presupuesto de la Ciudad.

En otro orden, ¿se sabe que la mayor entrega a manos privadas de terrenos del Parque 3 de Febrero la realizó la gestión de Ibarra?

¿Por qué no hablar de los 100 millones anuales que la Ciudad comenzó a dilapidar con Ibarra, pagando a hoteles truchos (verdaderas pocilgas) donde se amontonan "familias sin techo"? ¿Es esa una "solución"?

¿Y se recuerda que ese "gran campeón de los derechos humanos" inauguró un enorme galpón en Retiro para albergar a gente de la calle, cuyas condiciones asemejan a campamentos de refugiados palestinos o bien campos de concentración nazi?

Mismas condiciones indignas que se sufren en los "hogares", algunos de los cuales están casi comandados por delincuentes que los usan de aguantaderos. Esto también lo consolidó Ibarra.

Para concluir. A las 196 muertes de jóvenes en el boliche Cromañón durante el gobierno de Ibarra, se sumaron las muertes de cuatro ancianas ahogadas, en la inundación del 2000. El agua las sorprendió cuando dormían en el subsuelo de un geriátrico sin habilitación, ubicado en el barrio Belgrano.

Añadamos los dos chicos que murieron cuando una noche se incendió el hogar para niños de Palermo, debido a que secaban su ropa en estufas sin salida al exterior.

Ni que decir de los 10 mil empleados más de personal contratado que incorporó Ibarra, tema que ahora está tan de moda denunciar.

Si hasta la franja de cuatro cuadras de la avenida Bullrich, en Palermo, frente a la sede del primer Cuerpo de Ejército, fue parquizada por orden judicial. No por decisión de Ibarra. Por el contrario, hasta entonces esos terrenos tenían un uso al margen de la ley, donde se cobraban cánones a favor de una seudo fundación.

El desastre ibarrista registró muchos más casos de corrupción, pero los citados podrán servir para evaluar comparativamente la gestión macrista. Para descubrir la mayor o menor gravedad que pudieran derivar de determinadas contrataciones millonarias en curso.

El sistema democrático tiene su arma de cambio en el voto universal y secreto de cada uno de nosotros. No hay otra. Por consiguiente, lo que vale no es poner un constante "palo en la rueda", sino que la ciudadanía controle al elegido para que cumpla con sus deberes y sus promesas.

Y Macri, para testimoniar su voluntad de cambio, tendrá que dar vuelta esta realidad. De otro modo, el consenso del que hoy goza, podría derretirse a la velocidad del helado en verano.